Dos marcas, dos historias: Cómo las herramientas contables y de Propiedad Intelectual transformaron crisis en negocios millonarios
Dos marcas, dos historias: Cómo las herramientas contables y de Propiedad Intelectual transformaron crisis en negocios millonarios
En el artículo anterior te hablé sobre los modelos de negocio y cómo proteger sus elementos en la práctica, ya que constituyen activos que pueden generar altos ingresos en un negocio. Hoy te voy a mostrar dos ejemplos claros de modelos de negocio que conozco muy de cerca y cómo la correcta utilización de herramientas legales, contables y de Propiedad Intelectual logró convertirlos en negocios millonarios. Este artículo no es una biografía empresarial. Es una guía práctica para emprendedores que están pensando en crear un negocio desde cero y quieren hacerlo bien desde el principio. Hoy les voy a hablar de BNI y PSA, dos empresas que hoy facturan millones, operan en varios países, emplean a miles de personas y generan negocios a muchos emprendedores y profesionales independientes, pero que empezaron exactamente donde vos podés estar hoy: con una crisis, una idea y una decisión que tomar. La pregunta que voy a responder en este artículo es simple, pero fundamental: ¿qué herramientas legales, contables y de Propiedad Intelectual necesitás para que tu proyecto no solo sobreviva, sino que escale? Porque la diferencia entre un emprendimiento que fracasa y uno que se convierte en un imperio muchas veces no está en la idea, sino en cómo la protegés, estructurás y formalizás.
MODELO DE NEGOCIO PSA: FRANCISCO PUGLIESE Y EL NACIMIENTO DE PSA
En 1990, cuando varias fábricas argentinas cerraban sus puertas, Francisco Pugliese, empresario del calzado, viajó a Estados Unidos y vio en una cocina un purificador de agua. Sin experiencia en el rubro y con el país y su empresa de calzado en crisis, compró la patente para fabricar y vender purificadores de agua en Argentina, un producto que en esos años nadie conocía. Comenzó su negocio en una pequeña oficina de apenas 40 m² y un único modelo de purificador. 35 años después, la empresa familiar cuenta con más de 20 modelos diferentes, múltiples centros en el país y en el exterior. Lo que comenzó con una idea de negocio se convirtió en un negocio millonario gracias a la innovación constante y a la protección inteligente de su marca, diseños, patentes, modelos de utilidad y, por supuesto, su modelo de negocio "Flex Marketing Plan PSA®".
MODELO DE NEGOCIO BNI: IVAN MISNER Y EL NACIMIENTO DE BNI
Ivan Misner creó BNI a partir de una crisis profesional. En 1984, su consultora perdió a su cliente más importante y sus ingresos se desplomaron. Para generar nuevas oportunidades de negocio, comenzó a asistir a distintos grupos de networking, pero muchos de ellos no eran realmente funcionales: algunos eran demasiado sociales y otros puramente transaccionales. Fue entonces cuando identificó un problema en la forma en que los profesionales generaban contactos comerciales y decidió crear su propio sistema. Así nació Business Network International, un modelo de negocio basado en la generación estructurada de referencias entre empresarios. Fundada en 1985, BNI® es hoy una organización global de networking empresarial con una metodología comprobada. Sus miembros son profesionales que se ayudan mutuamente a hacer crecer sus empresas a través de un principio central: "Givers Gain®" (Ganar Dando®), una filosofía basada en la colaboración y la generación de referencias comerciales. Cada semana, miles de profesionales y empresarios se reúnen para construir relaciones de confianza, intercambiar contactos y generar oportunidades de negocio. Además, la membresía en BNI® ofrece acceso a capacitación empresarial, aprendizaje continuo y una red global de profesionales. Pero uno de los aspectos más importantes de este caso es que Misner no solo creó un grupo de networking: construyó un modelo de negocio protegido jurídicamente. El nombre BNI® y la filosofía "Givers Gain®" (Ganar Dando®) fueron registrados como marca, mientras que su metodología, manuales y sistema de funcionamiento fueron documentados y sistematizados. Esto permitió que el modelo pudiera replicarse y expandirse a través de licencias y franquicias en distintos países. De esta forma, lo que comenzó como una solución a un problema personal terminó convirtiéndose en un sistema global que genera ingresos a partir de la utilización y licenciamiento de su propiedad intelectual.
DOS CRISIS, DOS DECISIONES AUDACES, DOS IMPERIOS
¿Qué tienen en común estas dos historias?
Primero, ambas nacieron de una crisis. Francisco Pugliese enfrentaba una ola de hiperinflación en su fábrica de calzado. Ivan Misner perdió a su cliente más grande. Ninguno de los dos tenía el camino fácil. Ambos tuvieron una idea, la desarrollaron, la registraron y la implementaron.
Segundo, ambos identificaron un problema real que el mercado no estaba resolviendo. En Argentina, en 1990, no había una cultura de purificación de agua domiciliaria. En Estados Unidos, en 1985, no había grupos de networking que realmente funcionaran para generar negocios. Ambos vieron la oportunidad donde otros solo veían dificultades.
Tercero, y esto es lo más importante para este artículo: ambos entendieron que para escalar no alcanzaba con tener una buena idea. Necesitaban materializar su idea de negocio, estructurarlo, protegerlo y formalizar legalmente sus modelos de negocio. Pugliese no solo fabricó purificadores: creó un sistema de distribución completo, lo registró como "Flex Marketing Plan PSA®" y lo replicó en varios países. Misner no solo organizó reuniones: documentó cada aspecto de su metodología, registró las marcas BNI® y Givers Gain®, y franquició el sistema globalmente.
¿Y qué pasó? Hoy ambas son empresas sólidas que dan trabajo y tienen presencia internacional. Pero ninguna de las dos estaría donde está sin las herramientas correctas de Propiedad Intelectual, estructura legal y organización contable.
Las herramientas que transformaron a PSA y BNI en imperios fueron la correcta utilización de herramientas de Propiedad Intelectual y contables. Estas son las herramientas que necesitás. No son opcionales, son la diferencia entre un emprendimiento que colapsa al primer problema legal y uno que escala de manera sostenible.
La propiedad intelectual es uno de los activos más importantes de un negocio, aunque muchos emprendedores suelen subestimarla y postergan su protección para más adelante. Sin embargo, desde el inicio de un proyecto ya existen activos intangibles valiosos, como la marca, los contenidos, los manuales, los materiales de capacitación, el software o el know-how desarrollado dentro de la empresa. En el sistema jurídico argentino, estos elementos pueden protegerse mediante distintas herramientas legales: por ejemplo, la marca a través del registro ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial y las obras intelectuales mediante el régimen de derecho de autor administrado por la Dirección Nacional del Derecho de Autor. Si bien las ideas o modelos de negocio como conceptos abstractos no se protegen jurídicamente, sí pueden resguardarse las expresiones concretas que los materializan, así como los conocimientos confidenciales mediante acuerdos adecuados, por lo que identificar y proteger estos activos desde el comienzo resulta clave para fortalecer la ventaja competitiva y el valor del negocio.
Estructura legal y societaria: persona humana o persona jurídica
Al momento de iniciar un negocio, una de las primeras decisiones importantes es definir si vas a operar como persona humana o como persona jurídica, ya que esta elección tiene implicancias relevantes en materia de responsabilidad, impuestos, organización del negocio y posibilidades de crecimiento. En Argentina, una actividad económica puede desarrollarse bajo cualquiera de estas dos formas, pero el régimen impositivo aplicable varía en cada caso. Una persona humana puede tributar en el Monotributo (Régimen Simplificado) o en el Régimen General como Responsable Inscripto, según su nivel de facturación y las características de la actividad. En cambio, las personas jurídicas, como una SRL, SA o SAS, no pueden adherirse al Monotributo y deben operar obligatoriamente dentro del Régimen General, inscriptas en impuestos como IVA y Ganancias ante la Administración Federal de Ingresos Públicos. También es posible que una persona humana sea socia o administradora de una sociedad y, al mismo tiempo, esté inscripta como monotributista por otra actividad independiente; en ese caso, el monotributo corresponde a la persona y no a la sociedad. En la práctica, muchas personas comienzan operando como persona humana cuando el negocio recién inicia, la facturación es baja o todavía se está validando la idea. Sin embargo, es importante tener presente que, en ese caso, la persona responde con su patrimonio personal por las obligaciones del negocio, salvo los bienes que puedan estar protegidos legalmente, por lo que resulta recomendable analizar cada situación con el asesoramiento de un profesional en materia contable y legal.
Soy Rosario Altamirano, Contadora Pública y Agente de la Propiedad Industrial, matriculada en ambas disciplinas. Desde 2010 soy asesora comercial de PSA y fui miembro de BNI. Conozco ambos modelos de negocio desde adentro, no desde la teoría, y hay algo que aprendí observando a estas dos organizaciones: el éxito no llega por casualidad. Llega cuando combinás una buena idea con las herramientas correctas desde el primer día.
Matriculada en ambas disciplinas
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